#Reto12Voto Semana 80- Blanco y Negro

 

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¡Hola, hola! Aterrizando nuevamente en el #Reto12Votos… Esta vez para compartir con ustedes una narración en la que el Blanco y Negro pueden convivir…

Pero antes, recordemos a @pavelnunez propulsor de esta iniciativa y a @avellana su actual coordinadora.

Ahora sí, a lo que vine…

Blanco y Negro
 

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Blanco y Negro caminaban por las calles de París. Ambos sumergidos en su mundo ocupados en sus propias cosas: las casa, el empleo, lo estudios… Vivían en el mismo lugar y compartían los mismos espacios, pero jamás se cruzaron en el camino.

Ellos vivían su vida conforme a sus convicciones y principios, raras veces, cambiaban de opinión aunque no la tuvieran. Sin embargo, trataban de ser lo más políticamente correctos y evitar situaciones tensas.

Un día, Blanco y Negro se encontraron en una cafetería y todo conspiró para que ambos se unieran en un idilio sin igual. Los primeros meses fueron maravillosos. Los defectos, su visión de mundo y demás cosas todavía no pesaban tanto. Simplemente, se entregaron al frenesí de la relación.

Con el tiempo y superada la ensoñación del momento, tanto Blanco como Negro comienzan a pelear, a reprocharse, criticarse y maltratarse. Cada vez los argumentos sobre cómo conducirse en la vida, los alejaba más. Ambos querían imponerse al otro, ya que ninguno podía admitir que la vida era algo más que todo o nada.

Así, pasaron los años estancados en sus opiniones y argumentos. Separados por la muralla de la incomprensión y falta de comunicación. Situación que llegó a afectar a todos los que estaban a su alrededor. Una noche, durante una visita de un amigo en común, sostienen una discusión muy acalorada que deja al descubierto lo difícil de su situación. Ambos se enfrascaron en su discusión y olvidaron que ella estaba ahí.

De pronto, Arcoíris se levanta contundentemente y rompe un florero antiguo que adornaba la habitación. Ambos voltearon saliendo de su burbuja y notaron lo que ella hizo. Arcoíris esbozó una gran sonrisa y ellos quedaron sorprendidos. Negro, a punto de insultarla, se queda mudo al ver que ella volvió a romper otra cosa. Blanco trató de impedirlo, pero ella seguía rompiendo todo a su paso y riéndose de ellos.

No entendían lo que pasaba. Negro, molesto por la situación, le dice:

-¿Qué haces? ¿Estás loca?

Blanco, menos molesta que su compañero, agrega:

-Arcoíris, deja de hacer eso. Disculpa, nuestra actitud fuimos maleducados. Pero, por favor, no lo hagas más.

Todos más sosegados y tranquilos, comenzaron a recoger los destrozos y mientras lo hacían, Arcoíris comienza a decir lo siguiente:

-¿Se dan cuenta de que cada pedazo en el suelo es distinto al otro? Ellos la miraron sorprendidos.

-¿Se dan cuenta de que cada trozo, distinto el uno del otro, forma parte de un todo y ninguno de ellos pelea por imponerse al otro? Negro y Blanco seguían recogiendo los destrozos aún sin entender a dónde quería llegar, la chica.

Arcoíris prosigue su monólogo y agrega:

-Todo sería distinto si las personas entendieran que somos diferentes, pensamos y sentimos distintos, pero, al mismo tiempo, somos parte del mismo mundo y somos los responsables de construirlo y recrearlo. Sería un mundo mejor si en vez de pelearnos y criticarnos, nos escucháramos más. Probablemente, comenzar a entender que en la vida no sólo existe el blanco y el negro, que la vida puede tener muchos colores y, aún así, ser vida. Sería todo tan distinto.

Blanco y Negro sólo la escucharon. Blanco dejó caer una lágrima. Negro cambió su expresión. Terminaron de recoger todo y Arcoíris se marchó. Al cerrar la puerta, la pareja, que antes se desgastaba en peleas, decidió abrirse al otro, entenderse y colaborarse. De vez en cuando, surgen algunas discusiones, pero recuerdan los destrozos de Arcoíris y recuerdan que somos uno y parte del mismo mundo y por eso vale la pena seguir compartiendo el mismo lugar.

Fin

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